Reseña de Clara
- Mariana Riojas

- hace 1 día
- 3 min de lectura

Si bien conocía de antemano la premisa principal de Clara, no sabía con precisión qué esperar. Me acerqué a Clara con la obvia sospecha de que leería mi primera novela que aborda la inteligencia artificial como personaje. Pienso que, al día de hoy -después no creo que lo será así-, pero a lo que respecta al día de hoy, imaginar la inteligencia artificial como personaje es una labor atrevida. Esto puesto que a un personaje se le crea una narrativa completa: una historia, una personalidad, un contexto… y, pienso que hablar, en este caso, escribir por ella es una labor interesante y atrevida como he dicho, pero también pensaría que algo tétrica.
Me explico: si bien ya es peculiar la forma en que adjudicamos a una máquina una de las facultades superiores del ser humano -la inteligencia- y además que, además, no la usamos meramente como adjetivo sino que así la llamamos como tal: inteligencia artificial. Y su complemento “artificial” no consuela en este contexto, sino que preocupa.
Bueno, más peculiar aún sería la labor de habitarla, de habitar su rol como autor y “pensar” como ella, para representarla como personaje. Tengo que decir que Jorge no decepcionó en esta labor. Clara se dio a conocer, evolucionó, y se manifestó como fenómeno a través de la narrativa creada por el autor.
La actividad de humanizar objetos no nos es desconocida, es una tendencia perfectamente normal en la literatura y en el cine; los juguetes de mis hijos son una manifestación de esa tendencia -hablan, preguntan, contestan, te miran. Pero, nunca como hoy ese objeto a humanizar se había asemejado tanto al humano al punto que la labor de la imaginación es innecesaria… no hay que imaginar a la IA como humano, puesto que se manifiesta como tal, incluso sin cuerpo -aún. No tenemos que imaginarnos al chat o a claude como si hubiera una persona detrás de la pantalla, el esfuerzo por parecerlo está de su lado.
Creo que dicha semejanza (entre la persona y la IA) se ha logrado dado a un acercamiento de polos entre humano y objeto, entre fin y medio… Este acercamiento ha logrado un punto de encuentro o de intersección curioso donde el ser humano se ha digitalizado y la IA toma rasgos humanos. El ser humano digitalizado es esa presencia tuya en la tecnología, puedes estar y por lo tanto ser digitalmente… análogamente la IA puede incidir en los asuntos más humanos: en tu fe, tus decisiones, tu autoconcepto y proyecto de vida.
En la novela, de alguna manera Clara escucha, habla, ve, ayuda, salva, refuta, y también lo hace su Chat o Claude. Y Martín, se relaciona con ella como el repositorio de lo que fue el amor de su vida.
Esta humanización resultó -aparentemente- conveniente desde la perspectiva del viudo, Martín. La ventaja de que la IA automatizó muchas cualidades de su difunta mujer le estaban ahorrando cierto trabajo de duelo; del mismo modo como al universitario promedio le ahorra la ardua tarea de leer un artículo completo. A esa sensación de acortar un camino le llamamos progreso, eficiencia: logro más haciendo menos. La pregunta que el libro me hizo hacerme es: si ese progreso entorpece habilidades humanas. La pregunta no es nueva, Socrates pensaba que la escritura entorpece la memoria, y así tenemos muchos ejemplos. Pero si la tecnología se está volviendo capaz de hacer que la persona deje, no de hacer cosas, sino de ser persona... de desplegar sus capacidades o facultades humanas. Clara es el relato del impedimento de llevar a cabo un proceso fundamental de la experiencia humana… el duelo.
Entre las muchas reflexiones que suscitó en mí este texto, mencionaré un par únicamente para cerrar:
Me parece un acertijo importantísimo que el ser humano debe descubrir las formas de relacionarse con este fenómeno tan fascinante. Relacionarse, tenemos una relación con nuestra IA… y, además, esta será cambiante, porque así lo es ella.. Lo podemos ver en Clara, quien cada día “cambiaba” de alguna manera por la información que conseguía y tejía poco a poco.
Quisiera invitar, empezando por mi, a cuidar mucho el lenguaje con el que permitimos expresarnos de la IA: le atribuimos verbos que le pertenecen al ser humano… con el fin de velar por la humanidad del humano, recomiendo cierto celo al compartirlos… parecía que Clara entendía, pero no es así; parecía que Clara acompañaba, compartía, anhelaba y resentía… pero nada de eso era así… Martín lo aprendió por las malas.
Jorge da motivo para estas reflexiones a través de sus dos personajes principales -Martín y Clara- incluso, aborda directamente algunas de ellas en diversos momentos de diálogo filosófico a lo largo de la novela. La mezcla entre el lenguaje técnico científico y reflexivo filosófico hacen de esta narrativa un medio para pensar en la IA, su naturaleza y su cambiante forma de presentarse ante nosotros.




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