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Trivializar un milagro

Foto del escritor: Mariana Riojas
Mariana Riojas
5 sept
2 min de lectura


Que grave problema es normalizar la maternidad. ¿Qué tiene de normal tomar entre tus brazos un pedazo de tu alma? ¿Parir de las entrañas vida de tu vida? ¿Enseñar a vivir a quien tiene todo por delante? ¿Cuidar de un corazón cuando el propio aun aguarda sanar?


Normalizar lo extraordinario, que peligroso pecado. Nadie ha visto la eternidad en unos ojos ni tocado el cielo con sus manos, o conoce la pureza de un ángel llegado, nadie de la manera en que se le ha revelado a ella. Cuántas veces se le ha dicho a este bendito ser que siga su vida, que vuelva a ser ella, que todas lo hacen y no es para tanto. Que uno es muy poco y seis demasiado. Que sus brazos miman y los besos malcrían, pero que la firmeza arruina a la cría. Que no es la primera, ni será la última, que es natural y ya pasará. 


Trivializar un milagro, mira a donde nos ha llevado. El agotado sollozo ya es ruido blanco, su miedo y agobio nos salen sobrando. Su remordimiento es invento y la angustia ficticia, el mundo es muy cruel y no hay nada que hacer. 


Pero lo más llamativo de este brutal vicio es la enorme nobleza de su respuesta. Sus lagrimas siembran, lo que otros cosechan; nutre y protege incondicionalmente. Fuerte se planta frente a cualquier instancia y sana el dolor un consejo a la vez. Ante cualquier absurdo quien dudaría de acudir a su centro, su fuerza y su voz. Sus brazos aprehenden las veces que sea. Su perdón indulta a cualquier ofensa. Sus pasos acompañan a cualquier distancia. Su fiel corazón no guarda rencor. Si bien no es un ángel sino una persona es lo más parecido que camina la tierra. Si la cura del mundo se encuentra en un sitio es en este su humilde labor; el que no lleva cuentas, ni persigue una agenda y aguarda todas las noches en vela.  


Lo de una madre no es silencio, lo nuestro es sordera puesto que no lo entendemos hasta convertirnos en ella. Su bello mensaje no se traduce, solo se vive o se recibe. Si imaginarte pretendes aquello que siente, es el amor que más amó, un alma dividida en dos. 


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